segunda-feira, 28 de abril de 2014

‘Estamos caminando a un exterminio legal de los indígenas’, afirma Don Erwin

Via Adital

Jornal O SÃO PAULO

Nayá Fernandes

Reprodução

Don Erwin Kräutler, presidente del Consejo Indigenista Misionero (Cimi) y obispo de la Prelatura de Xingú concedió una entrevista al periódico SÃO PAULO, cuando estaba en Altamira, ciudad del Estado de Pará, conectada por la carretera Transamazónica. El obispo fue recibido por el papa Francisco, el pasado 4 de abril, en una audiencia cuyo tema principal fueron las violaciones de los derechos de los indígenas en Brasil.

Don Erwin, quien acompañado por el asesor teológico del Cimi, padre Paulo Suess, entregó al Papa un documento con un informe sobre la cuestión indígena en Brasil, fue invitado por Francisco a realizar una estrecha colaboración en la elaboración de una nueva encíclica sobre ecología.

Jornal O São Paulo JOSP - ¿Cómo Ud. evalúa el interés del Papa y de la Iglesia en todo el mundo por la cuestión indígena brasileña?

Don Erwin - el Papa expresó en su discurso a los obispos de Brasil en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, que la Amazonía es una "prueba decisivo para la iglesia y la sociedad brasileñas". Creo que lo mismo puede afirmarse acerca de la cuestión indígena que nos desafía a todos nosotros, a requerir una respuesta de compromiso de la iglesia con estos pueblos, siempre arrinconados en una esquina y considerados por el sistema económico como "superfluos" y "desechables" (cf. Doc. Ap. n°65) porque "no producen".

JOSP – Incluso con el apoyo de parte de los medios de comunicación y todas las manifestaciones [en contra], el "genocidio silencioso" de los pueblos Guaraníes y Kaiowá, en el Estado de Mato Grosso do Sul, continúa. ¿Quién debe asumir esta causa para terminar con el genocidio?

Don Erwin - Este caso clama al cielo. ¿Cuánto tiempo ha pasado y no ha sido resuelto? Falta evidentemente voluntad política. ¿Cuántos indígenas tienen que morir todavía para que los parámetros constitucionales sean cumplidos? La razón de la demora en resolver el problema son los intereses del agronegocio, es la soja, es la caña de azúcar, es la carne de res, que, para los gobiernos, federal y estaduales, son sinónimo de progreso y desarrollo.

JOSP - – Petróleo, azúcar, ganado, plantas hidroeléctricas, explotaciones mineras son algunas de las amenazas a los pueblos indígenas. Pero, ¿podríamos detectar una amenaza principal?

Don Erwin – el problema subyacente a la marginación de los pueblos indígenas es una idea o concepción equivocada de desarrollo. Si desarrollo es entendido sólo como el crecimiento económico y aumento de las exportaciones, ahí [en esa visión falsa] el indio es considerado estorbo, obstáculo, impedimento y atrasa, en el camino. Desde esa visión, él tendría que desocupar sus tierras, salir. Si el defiende sus derechos, corre riesgo de vida y se constituye en un pueblo amenazado en su sobrevivencia, no sólo cultural, sino también física. Es en este cuadro es que se da el ‘genocidio silencioso’. Si por el contrario, entendemos desarrollo como una mejor cualidad de vida para todos, entonces los indígenas deben ser valorados y su sabiduría milenaria, tomada en cuenta y considerada una riqueza para todo Brasil.

JOSP – El Papa Francisco le pidió contribuir en una encíclica sobre la ecología. ¿Podría explicar un poco sobre contenido y propósito de la encíclica?

Don Erwin – el papa me dijo el día 04 de abril que pretende escribir una encíclica sobre ecología y ha encargado al cardenal africano Peter Turkson, Presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, preparar un esbozo. Aún no hay detalles. El Papa sólo destacó que el tema será trabajado integralmente e incluirá "la ecología humana". Le dije entonces que la Amazonía, debido a su vocación específica en el planeta tierra, no podía faltar en esta encíclica, así como también los pueblos indígenas debían ser tenidos presentes. Le comunique que el día anterior, le había prometido mi contribución en ese sentido al Cardenal Turkson. Ahí, el Papa, agradeció mi disponibilidad a colaborar.

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JOSP.- ¿Podríamos decir que Brasil camina hacia un exterminio legal de los indígenas?

Don Erwin – Lamentablemente, si los rumbos no cambian, estamos avanzando a un extermino "legal". Las Ordenanzas 419/11 y 303/12 y el Decreto 7957/13 del Poder Ejecutivo, las propuestas de Enmiendas Constitucionales (PECs) 215/00, 038/99 y los proyectos de Ley 1610/96 y el 227/12, del Poder Legislativo y el instrumento de las "Suspensión de Seguridad", del Poder Judicial, van en esa dirección. Yo creo que la amenaza más peligrosa para los pueblos indígenas es la PEC 215, mediante la cual la bancada ruralista quiere arrancar al Ejecutivo la prerrogativa de demarcar las zonas indígenas, que es un proceso técnico que requiere estudios antropológico, etnológico, cartográficos, para determinar si un área, es tierra indígena o no. Estos estudios no pueden ser sometidos a votación en el Congreso.

Peor aún, esta bancada ruralista quiere cambiar la Constitución Federal en lo referente a los pueblos indígenas. Esta ola anti-indígena en el Congreso Nacional es un tremendo retroceso y hiere la imagen de Brasil en el exterior.

JOSP - Y respecto de la no-demarcación de las tierras indígenas en los últimos años. ¿Que daño está provocando esta posición del gobierno y cuales puede provocar en los próximos años?

Don Erwin – la paralización de las demarcaciones, perpetúa los conflictos y violencias contra los pueblos indígenas. La demarcación de todas las áreas indígenas en Brasil debería haberse completada ya en 1993, pues la Constitución Federal de 1988 establece el plazo de cinco años para estos procedimientos. De las 1.046 áreas indígenas en Brasil sólo 464 fueron homologadas o registradas o declaradas como tales. Es decir sólo 44.3% del total. Una zona indígena no demarcada, abre las puertas a todo tipo de invasión, conflictos y violencia.

JOSP - Belo Monte es un caso emblemático de irrespeto a las poblaciones locales en relación a un gran proyecto. ¿Cómo están viviendo esta situación las poblaciones afectadas?

Don Erwin - Acabo de recibir la noticia de que "el Tribunal Federal ha obligado a Norte Energía S.A., a cumplir con una de las condicionantes indígenas en planta hidroeléctrica de Belo Monte, ella se refiere a la protección territorial de tierras indígenas afectados por el intenso flujo de migrantes que la obra atrajo a la región.

Esta condicionante tiene varios retrasos y, según el juez Frederico de Barros Viana, la falta de protección territorial puede ‘causar daños irreversibles a las comunidades indígenas afectadas por el desarrollo hidroeléctrico'". Desafortunadamente esta medida judicial llega demasiado tarde porque el daño está hecho.

Todas las condicionantes enumeradas por el Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables) y la Funai (Fundación Nacional del Indio) deberían haber sido cumplidas, antes de la instalación del plantel de las obras. El gobierno pasó sobre sobre toda la legislación, para iniciar las obras y siempre mandó en un tiempo record a bloquear cualquier medida cautelar a favor de los indios, ribereños, y los colonos que viven en el área afectada o las familias directamente afectadas en la ciudad de Altamira. Las comunidades indígenas ya fueron desmanteladas y aplicar solo ahora medidas de protección, es un paliativo póstumo. Belo Monte, para el gobierno, es indiscutible, duela a quien duela. Esta es la realidad desnuda y cruda.

JOSP – Y ¿Qué sobre los desplazamientos y los indígenas urbanos? En Sao Paulo, por ejemplo, los Guaraníes en Jaragua, en el borde de una carretera, están limitados a un espacio muy pequeño, siendo privados de su dignidad. ¿Cómo se les anima a mantener su cultura y tradición en una megalópolis?

Don Erwin – La cuestión de los indios urbanos es muy dolorosa. Es uno de los mayores problemas de la Pastoral Indigenista. Sabemos que es imposible para los indios mantener su cultura en un entorno fuera de sus poblados. Las influencias que sufren en las grandes ciudades o en mega-polis, como São Paulo, son negativas para una comunidad indígena porque cualquier cultura está relacionada con el hábitat tradicional de un pueblo y una vez perdido este vínculo con la tierra, sólo quedan recuerdos "de aquel tiempo de la aldea". La lengua, que es expresión de la cultura, en poco tiempo se pierde. Los niños que nacen en la ciudad ya no hablan [su propio idioma]. Lo qué se puede hacer es reunir a los miembros de este o aquel pueblo y ayudarlos en cuanto a vivienda, a educación, salud, seguridad. En el mundo urbano, los indios son a menudo estigmatizados, tratados como parias. Viviendo en una "periferia existencial", como expresa nuestro Papa Francisco.

JOSP–Usted ¿ya ha relacionado el Pessach con la migración indígena en busca de tierra sin males?

Don Erwin - Pascua no es un hecho consumado, Pascua siempre es camino abierto. Cuento una historia: durante miles de años, los indios vivían en tierras donadas por Dios. No se rebelaron contra Dios. Por el contrario, siempre hacían culto y adoración de Dios, bailaron y cantaron hasta de madrugada sus Salmos milenarios y daban gracias por el sol que siempre nace de nuevo. Muchos siglos pasaron y un día se levantó el escuadrón a Caín y comenzó a matar un Abel tras otro. Algunos huyeron y tuvieron que vivir en el exilio, en la miseria de la orilla de los caminos o de las favelas. El escuadrón de Caín celebraba, sus logros, porque, para ellos, cada un Abel estaba sobrando. Y vio Dios esa desgracia, oyó el clamor de los indios, descendió, llamado a Caín y le preguntó por los indios. Y los Caines se enojaron con Dios y respondieron: ¿Acaso somos responsables por estos indios?

¿Acaso somos guardias de esos miserables que ocupan tierras fértiles que podríamos explotar sembrando soja, caña de azúcar o convertir en pastos?" Allí Dios exclamó: "Oigo la sangre de sus hermanos desde la tierra clama hasta mí” (cfr. Gn 4,10). Y Dios envió a su Hijo para salvar a los indios. Sin embargo, el escuadrón de Caín mató también al Hijo de Dios.

Pero su sangre derramada despedazo las armas del escuadrón Caín, inauguró una nueva era, se convirtió en la garantía de Vida, posibilitó que los indios salieran de la casa de la esclavitud, que resurgieran de las sombras de la muerte y regresaran jubilosos a sus tierras. Allí celebraron la Pascua y cantaron nuevamente cánticos del Señor.

JOSP - Pablo afirma que la tierra "gime con dolores de parto”. ¿Estaríamos todavía en un viernes santo ecológico? ¿O ya hay señales de resurrección?

Don Erwin - La noche pasada, celebré en la comunidad de Santo Antonio de Cipó -Ambé, cerca de la ciudad de Altamira. Hablé de la pasión y muerte del Señor, que recordamos esta semana, no es la perspectiva de un viernes santo sin fin, sino desde la Pascua de la Resurrección. Sé que nuestro pueblo tiene más afinidad con la pasión del Señor que con la resurrección, porque vive cotidianamente la cruz.

En la comida comunitaria, después de la Santa Misa, algunos hombres hablaron del igarapé Cipó, que ya está con el agua contaminada por el nuevo basurero, producto de una obra planificada, "según normas del primer mundo", como fanfarronean los constructores de Belo Monte. Este igarapé [pequeña rio agua pura] es de vital importancia para los colonos y sus familias.

La contaminación del arroyo que atraviesa la comunidad de San Antonio es sólo otro ejemplo de flagrantes agresiones al medio ambiente que muestran falta de respeto a nuestro pueblo en sus necesidades más elementales y ocasionan una pobre calidad de vida para las familias. Sin embargo, todavía continuamos luchando por la vida donde otros siembran muerte.

Traducción: ricazuga51@yahoo.com

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